Ayer domingo en Aichi (Japón), segunda velada en días consecutivos que el ahora promotor Koki Kameda organizaba con un campeonato del mundo en juego. En ella, el filipino Melvin Jerusalem (23-4, 12 KO) ha expuesto por segunda vez su título mundial WBC del peso mínimo con éxito, imponiéndose al local Yudai Shigeoka (9-2, 5 KO) por segunda vez.

Parece que Jerusalem le tiene cogida la medida al mayor de los hermanos Shigeoka, pues ya fue él quien arrebatase este mismo título al japonés hace justo un año. Tras un combate cada uno por separado, se veían las caras de nuevo en el Aichi Sky Expo, siendo el resultado el mismo que el del primer envite.

Si aquella contienda pudo dejar alguna duda, puesto que fue igualada y se decidió básicamente por dos derribos del tagalo al entonces campeón, ahora Jerusalem se encargó de disipar cualquier atisbo de indecisión en los jueces. Y lo hizo con mucho mérito, pero también con poca oposición de un sorprendente Shigeoka, desconocido por su menor volumen de golpeo que lo usual. En un pleito donde se jugaba el volver a reinar, el nipón fue dominado de principio a fin por el entonado Jerusalem, que se anotó los primeros parciales y pareció desmoralizar al boxeador local.

Carecieron las acciones de peligro por parte de ninguno de los protagonistas, por lo que el filipino supo imponer su mayor experiencia para cerrar mejor algunos rounds igualados y los jueces fueron justos al entregar las cartulinas: 119-109, 118-110 y 116-112 (quizá demasiado ajustada esta última) para un Melvin Jerusalem que ya ha pedido unificar su corona con otro campeón del peso mínimo que ha tenido éxito este fin de semana, el portorriqueño Óscar Collazo. Si Golden Boy Promotions saca la chequera, el asiático podría reunirse con el boricua sobre el cuadrilátero en verano para que el ganador estuviera a un paso de acaparar todos los cinturones de la categoría.